Compartir imágenes en plataformas independientes comprometidas con la libertad de expresión y la diversidad

La imagen es una herramienta muy potente para construir realidades. Fotografía, vídeo, ilustración, animación son tecnologías claves para propagar y rebatir ideas, para probar y refutar hechos, para imponer culturas y poderes, y para escapar de ellas.

La construcción de agendas propias requiere la creación de imágenes propias y su distribución en canales y medios propios. La delegación o pérdida del control sobre la creación y distribución de imágenes lleva tarde o temprano a estar a merced de agendas ajenas e intereses ajenos. Sin canales mediáticos propios estamos a merced de la propaganda, los filtros y la censura de los canales dominantes y de los poderes que los controlan.

Aunque las tecnologías de creación y distribución de imágenes son más accesibles que nunca, en realidad la propiedad de los canales de producción y difusión audiovisual están más concentrados que nunca, y con ellos el poder de monocultura, filtrado y censura. Debemos promover plataformas independientes y comunitarias comprometidas con la libertad de expresión y la diversidad.

Boicotear las redes sociales comerciales

Las redes sociales son imprescindibles para la felicidad y sostenibilidad de las personas, comunidades y sociedades amantes de la libertad. Nos referimos a las redes sociales auténticas, basadas en principios como la autonómia, la cooperación y la descentralización. Y cuando hablamos de redes sociales en Internet, nos referimos además a redes basadas en software libre y que respeten nuestra privacidad.

En Internet encontramos potentes servicios comerciales que se denominan redes sociales pero que en realidad son productos capitalistas y de control social de última generación. Aunque estos servicios son utilizados por millones de personas con la mejor de sus intenciones (incluyendo amantes de la libertad y activistas de todo tipo), la realidad es que su uso va contra sus propios intereses. Cada clic, cada enlace, cada relación con otras cuentas cada “me gusta”, cada reenvío… alimenta enormes bases de datos que configuran un perfil privado de cada persona que ya hubieran deseado para si las peores dictaduras de la historia. Esos datos personales multiplicados por millones de personas son lo que aportan un gran valor comercial y político a las empresas que los gestionan.

Ante este problema, la mejor solución es boicotear dichos productos comerciales. Existen alternativas sin ánimo de lucro, descentralizadas y basadas en software libre. Si eres una persona usuaria de redes sociales comerciales, el primer paso es conocer y probar las alternativas libres, luego recomendarlas a tus círculos, y finalmente dar el paso, individual y colectivo. Recuerda, lo que aporta un valor imprescindible a una red social son los nodos que la conforman. Cuando una masa crítica de contactos se pasan a la alternativa libre, poco se echa a faltar en los productos comerciales.