Seguir y apoyar medios independientes comprometidos con la libertad

Definir agendas y estrategias propias requiere información. Lxs amantes de la libertad deben buscar esa información en medios independientes comprometidos con la libertad. Es la única manera de estar realmente informadxs sobre los temas que importan.

También es necesario entender cómo se sostienen estos medios, para así apoyarlos con nuestra difusión, nuestra participación o nuestro apoyo económico. Los medios independientes pueden estar basados en varios modelos económicos, pasando por el voluntariado, la participación comunitaria, la cooperativa, y fórmulas periodísticas más clásicas como las suscripciones y publicidad consecuente con la linea editorial.

El 99% de la información generada por los grandes medios corporativos e institucionales es polución mental que persigue otras agendas y estrategias. Estos medios se sostienen gracias a un conglomerado de intereses propagandísticos, tráfico de influencias, publicidad y créditos bancarios. Cuanto menos les prestemos nuestra atención, mejor.

Apoyar a las cooperativas

Las cooperativas son realidad y esperanza en una economía global marcada por la explotación y la precariedad laboral, los contratos basura y los despidos colectivos, crisis y quiebras, especulación y egoísmo empresarial. Apoyar las cooperativas es apoyar la economía que tanto necesitamos lxs amantes de la libertad.

Si debemos adquirir productos o servicios ofrecidos por varias empresas, consideremos primero las cooperativas. Si queremos iniciar un proyecto profesional, consideremos primero unirnos a una cooperativa o formar una nueva. Si donde vivimos hay cooperativas, conozcámoslas y pensemos cómo podemos apoyarlas y beneficiarnos de ellas.

Las principales diferencias entre las cooperativas y las empresas de tipo capitalista son la propiedad conjunta entre sus integrantes, la adhesión voluntaria y abierta, la gestión democrática y la igualdad de derechos. Como toda empresa, las cooperativas no están exentas de riesgos y problemas. Aún así, la implicación personal de sus miembros y la transparencia interna las hacen muy adecuadas para el aprendizaje y la emancipación de sus integrantes y para resistir los embates económicos en tiempos difíciles.

Conocer las historias que desembocaron en nuestros presentes

La historia está presente en nuestra actualidad, por todas partes. Conocer el pasado sirve para entender el presente. También sirve para estudiar qué hay de viejo y qué de novedoso en los problemas que queremos resolver y en las soluciones que queremos ensayar. Pocas veces vivimos un momento único y menos aún aislado. Estemos en lo que estemos, somos parte de procesos que nosotros ni iniciamos ni concluiremos.

No hay una sola historia, hay muchas historias que con frecuencia se contradicen entre si. Las historias del pasado se escriben con la influencia del contexto y la intención de quien escribe o quien publica. La lectura crítica que requiere una noticia publicada hoy debe ser mucho más crítica cuando se leen historias del pasado de las que no hay supervivientes. Como hay gustos para todo, es bueno encontrar las editoriales, librerías y demás distribuidoras de cuya crítica y gusto confiemos.

Aprender a proteger nuestra privacidad

Lxs amantes de la libertad debemos tener algo muy claro: sin privacidad no hay libertad. Si queremos ejercer y disfrutar de nuestra libertad, un factor clave es aprender a proteger nuestra privacidad. El primer paso en esa dirección es ser conscientes de la privacidad que ya nos está siendo invadida, o que estamos regalando por pereza o desconocimiento de causa.

Las personas en posiciones de poder siempre han deseado invadir la privacidad ajena para incrementar su influencia y ventaja. Las tecnologías digitales han dado un vuelco a este viejo problema, incrementando exponencialmente las posibilidades de obtención y procesamiento de datos. Tarjetas de pago, redes sociales, mensajería instantánea, correo electrónico, búsqueda y navegación por Internet, GPS… son tecnologías de clara utilidad que pueden limitar nuestra privacidad y nuestra libertad de múltiples maneras.

Hay conceptos básicos a tener en cuenta como quién puede capturar los datos de nuestras transacciones y qué pueden hacer con ellos. Quién posee los servicios que utilizamos y qué provecho comercial o político pueden obtener con nuestros datos. Si utilizamos servicios controlados por multinacionales y/o gobiernos, qué alternativas existen que sean más personales o sociales, más cercanas a nuestros principios e intereses?